Un
señor que se empeña en descifrar los fundamentos bioquímicos del
amor es un tipo que no se conforma con respuestas simples. O que
quiere ver que diablos hay en el reverso de todas las cosas. Pero
ojo: la curiosidad es un arma desestabilizadora. Aquí esta la
prueba.
POR
ARISTOTELES MORENO
ESTA
es la historia de un niño de pueblo que se hacía demasiadas
preguntas. Y las preguntas, como todo el mundo sabe, conducen al
territorio de la duda. Y las dudas, a su
vez,
generan nuevas preguntas que, a su vez, abren nuevos interrogantes. Y
así sucesivamente hasta quien sabe dónde. Quizás por eso, para
despejar tantísimas incógnitas, Pedro Montilla estudió Medicina. Y
hoy, setenta años después, podríamos decir que ha logrado aclarar
muchos enigmas pero que otros, los esenciales, aun permanecen sin
respuesta.
—Yo
siempre tuve carácter universal. Me escapaba del medio que me
rodeaba. La niñez es de las épocas mas ricas de la vida,donde hay
un continuo soliloquio y dialogo, como en los presocráticos griegos,
que se preguntan por las cosas de la naturaleza. Qué es el fuego,
qué es el agua, qué es la tierra. Pedro Montilla (Valenzuela, 1939)
se esfumó pronto del entorno rural en que nació. Estudió interno
en los Salesianos y, aunque le seducían las letras, optó por la
Medicina, que estudió en Sevilla. En su vida profesional, tuvo
contacto temprano con la aplicación clínica, pero se centró en la
investigación y en las ciencias básicas, donde ha forjado un
expediente particularmente solvente y plagado de estudios muy
sugerentes, como sus trabajos sobre Goya o las ≪Bases fisiológicas
del amor romántico≫, de reciente aparición. Ha sido secretario
general de la Universidad de Córdoba y decano de la Facultad de
Medicina.
— Para
que sirve la curiosidad?
—Todo
ser, cuando se ve instalado en el mundo, tiene que preguntarse por
las cosas que le rodean.
— Y
ha resuelto muchas dudas?
—He
resuelto bastantes. Pero el hombre es una duda eterna. Con la
ciencia, creemos que acotamos el mundo.
[...]
—¿La
ciencia nos aleja o nos acerca a la idea de Dios?
—Nos
acerca más que nos aleja. Religión y ciencia son cosas distintas.
El laicismo, llevado a sus últimas consecuencias, no resuelve al
hombre.
Tiene
cara de señor bonachón y desgrana su discurso con parsimonia y
templanza. Por su verbo, desfila un buen puñado de filósofos (Kant,
Ortega, Popper), que evidencia que nos encontramos ante un científico
con indiscutible bagaje humanístico. «El médico humanista»,
sostiene, «se ha ido perdiendo. Hoy, por lo general, el profesor
universita-rio es inculto». Pero volvamos a sus sugestivas hipótesis
sobre la fisiología.
[…]
Goya
y las pinturas negras
Podríamos
decir que Pedro Montilla es uno de los últimos representantes de la
medicina humanística, que se resiste a la disgregación del
conocimiento en las dos principales ramas del saber. «Realmente, la
división entre técnica y humanística», argumenta, «se produce en
el siglo XIX. Antes, el conocimiento era universal. Estaba todo
unido. Pero se hizo una separación absurda.
Tanto
humanismo como ciencia, según decía Popper, dimanan de una misma
tradición cultural: la filosofía griega». Esta formulación ha
sido el eje de su vida investigadora. Y la mayor parte de su
producción profesional se ha centrado en vincular las estructuras
moleculares del cerebro con la cultura y las emociones humanas.
Uno
de sus estudios más conocidos, precisamente, se detuvo en analizar a
fondo la relación directa entre la obra pictórica de Goya y su
enfermedad. Según desvela en un trabajo científico, Montilla se
muestra convencido de que el pintor padeció un proceso infeccioso,
previsiblemente malaria, que le afectó decisivamente en la evolución
de su obra. Al parecer, esta dolencia le desconectó el hemisferio
izquierdo, donde se radican el lenguaje y la lógica, del hemisferio
derecho, relacionado con la imaginación. Esa razón fisiológico
estaría en el origen del abandono de su pintura costumbrista hacia
una etapa más atormentada, conocida como las «pinturas negras».
Todas nuestras actuaciones en el presente
dependen de la experiencia adquirida en el pasado. Por eso es importante
conservar la memoria, sobre todo la permanente o de a largo plazo.
Investigadores
de la UCO estudian la relación de los estímulos sonoros con
diversos neurotransmisores cerebrales y su capacidad para reducir los
niveles de estrés.
Recortes de la Revista Mariana :
publicación mensual con censura eclesiástica. Dedicada a fomentar
la devoción a la Santísima Virgen Año III Número 27 - 1925
noviembre
Página 11
"Por entre el sueño yerran voces de madrugada.
Pasan los muñidores del Rosario cantando
'La campana de la Aurora suena, si no te
levantas por tu voluntad...'
Huele el alba a tabaco, a aguardiente y a cera"
Artículos de Ricardo Molina con el seudónimo Eugenio Solís
Hace
treinta años estaban de moda las canciones de los campanilleros. La
radio y los discos atormentaban con los populares “campanilleros
cantados por la Niña de la Puebla, que en aquella época era
estimada como una única estrella del cante. Todavía resonaban en la
atmósfera musical española ecos y jirones de la “Copla andaluza”,
y esas colombianas, milongas y fandanguillos de Pepe Marchena que hoy
nos producen horror en su empalagoso y vulgar “gachonismo”. Eran
los tiempos triunfales del cante “payo”, como consecuencia del
influjo de don Antonio Chacón. El buen cante, el cante puro, viril,
dramático, vivía en penumbra, refugiado en Manuel Torres, la Niña
de los Peines, Tomás Pavón, los grandes maestros gitanos.
Hoy,
después de tantos años, a pesar del descrédito que para los
populares campanilleros, significó la canción de la Niña de la
Puebla, canción de tan baja calidad y tan insulsa como las de
Juanito Valderrama; hoy, repito a pesar de todo, cuando oímos el
cante de los campanilleros sevillanos de Bormujos o de los cordobeses
de Valenzuela, sentimos que nos cautivan, que nos conquistan con su
viejo arte tradicional. Es que lo verdaderamente popular nunca
envejece ni cae en lo vulgar. Lo vulgar no es nunca obra del pueblo.
Lo es más bien de la burguesía que en su afán por superar lo
folklórico crea una “hybris” o mixtura, de la que nuestras
zarzuelas, producto netamente burgués son un buen exponente.
Hace
más de diez años que no oigo los campanilleros de Valenzuela, pero
su recuerdo pervive en mí imborrable. Yo tuve noticia de ellos y
noticia entusiasta, por el pintor Ginés Liébana, cuya sensibilidad
exquisita estimé siempre como brújula artística. Y un buen día en diciembre, me planté en Valenzuela. Tuve la suerte de oírlos:
“Es
María la fuente de gracia
que
tiene los caños de fino metal”.
Coplas
marianas y navideñas, interpretadas con gracia inimitable, de un
sabor inextinguible y de una piedad sencilla y conmovedora. Música
elemental, reiterativa, dulce y fresca, jugada con violines,
guitarras, campanillas, triángulos y panderas; canto a una voz, sin
alardes pretenciosos como los que ostentan lamentablememte los
campanilleros de Bormujos en su reciente grabación, donde para dar
más tono a las coplas adulteran la primitiva sencillez
descomponiendo la voz única cantada por el coro en varias voces.
¿Polifonía popular andaluza? Eso nos sabe a orfeones
vasco-navarros, pero no a Sevilla?
En
las vísperas de la estruendosa y agamberrada Nochebuena cordobesa
–de la capital— ante la inminente amenaza del griterío y alboroto
populachero, pensamos con nostalgia aquellas admirables agrupaciones
folklóricas de la provincia. Pensamos con envidia en la Nochebuena
íntima, ingenua, familiar de los pueblos. En las cocinas camperas;
en las chimeneas donde arde un fuego vivo y fragante; en la gran
noche estrellada que diríase precipitarse sobre el pueblo, en la
recogida misa del gallo; en la ruda y simple devoción campesina; en
todas las cosas, que son el polo opuesto de lo que en las grandes
ciudades nos espera, encontramos depositados los sedimentos áureos
de veinte siglos de cristiandad andaluza Valenzuela, como Castro del
Río, Montilla, y Lucena, aún mantiene, o mantenía hace pocos años,
la hermosa tradición cordobesa de los campanilleros, que en su
autenticidad folklórica –letra y música autóctonas— son un
islote de gracia, un oasis de buen gusto y de emotividad en el árido
desierto de los ruidos navideños.
12/5/1954
20/12/1954
El Folklore mariano de
Valenzuela
Que Andalucía es
la tierra, de María Santísima, a la vista está. Si realizamos un
itinerario por nuestros pueblos y nos fuéramos deteniendo en sus
iglesias ermitas, nos encontraríamos con que en toda o en casi todas
tal o cual advocación de la Virgen es objeto invariable de culto
especial. Si los visitamos en Semana Santa, probaremos que la
culminación del fervor popular tiene lugar el el momento en que el
"paso" de una Virgen (la Soledad, los Dolores, la Amargura,
etc.) desfila entre la apretada muchedumbre. Las romerías, son
marianas. (La cordobesa de San Álvaro y el Cristo de Santo Domingo
es una excepción que equilibra la de Nuestra Señora la Purísima
Concepción de Linares). Los viejos fanales, de tan evocadora
gracia, protegen con su curvo cristal, imágenes de Nuestra Señora,
con preferencia. En pocos sitios del mundo puede comprobarse tan bien
como en Andalucía la ancestral devoción del pueblo a la Santa Madre
de Dios: Nuestra Señora de la Cabeza Nuestra Señora de la Sierra,
Nuestra Señora de Araceli, La Virgen del Rocío... Cada provincia,
cada comarca, cada localidad rinde especial veneración a cada
advocación de María Santísima.
El folclore que
brota del corazón del pueblo y proclama al son de la guitarra lo que
hay dentro de él, es portavoz del fervor mariano andaluz. Incluso
las coplas profanas proclaman amor a María. Todos hemos oído cantar
aquellas tradicionales letras de la campiña a la Virgen de Araceli.
Rasgan la guitarra por malagueñas, con indefinible desgaire que
sabe a pereza oriental y a ritmo de la ola en la costa del sol. Sale
una voz, cantando por fandangos de Cabra o de Lucena y su letra es
una oración donde se ofrece la casa a la Virgen para que en ella se
aloje como una Reina mientras le acaben su camarín los albañiles. O
bien:
"Si te llamas
Araceli
no llores ni tengas pena,
porque Araceli se llama
la patrona de Lucena.
Pero en Valenzuela,
ademas de cantarla por fandangos, la alaban como en parte alguna
acaso con el Rosario de la Aurora. ¡Qué aroma de vieja y pura
cristiandad trasciende! El Rosario de la Aurora tal como lo
interpretan tos populares campanilleros de Valenzuela es un
espectáculo digno de la pluma de un Francis Jammes.
Parra trasmitir su emoción no hay
otro lenguaje que el verso la poesía, una poesía ingenua y sabia a
un tiempo, inocente y purísima, pero consciente de su propia ano
inocencia, tal como la del autor de loes "Geórgicas
Cristianas" o del "Toque de Alba al Toque del Angelus".
Conservo pliego de papel de barba
atiborrado de coplas que cantan a la Virgen los Campanilleros dé
Valenzuela. Fue un regalo de Liébana. Elegir entre esas letras es
imposible. Todas son a cual más hermosa. Unas intentan resumir la
historia de la Virgen, otras son un piropo andaluz lleno de respeto y
de amor a Nuestra Señora; otras son encantadora y espontánea
poesía. Pero las "letras" no hablan aunque dicen muchas
cosas. Hay que oirlas en "su propia salsa",esto es cantás:
"Es María la fuente
de gracia
que tiene los caños de
fino metal.
Al sediento que de ella
bebiere
la misericordia no le ha
de faltar.
Fuente de aguadús
que al enfermo y al
triste le ofrece
sus aguas preciosas que
dan la salud".
Salud de los enfermos y alegría de
los tristes es Maria en esta inspirada canción. Su gracia es leve,
sencilla y natural como la del agua ¡Y qué precioso acierto al
llamarte “fuente de aguadús”! Cuando la oí por vez primera, me
pasó lo que a Alfonso Reyes al leer en Tirso la palabra "verdegay"
Sentí toda la fascinación del inefable lenguaje popular,
¿ Cuándo se oirá en Andalucía,
en Córdoba, una institución folklórica seria que recoja, estudie y
salve de la inminente muerte futura estos volanderos fragmentos del
alma andaluza?
Eugenio Solís
16/12/1964
Las viejas coplas de los
hermanos de la Aurora de Valenzuela
El folklorista, el
costumbrista, el etnógrafo, tienen mucha tarea por delante. Sin
salir del dominio provincial cordobés hay materia a recoger y
estudiar para muchos y durante mucho tiempo, Tradiciones zozobrantes
a medio desaparecer; costumbres viejas encalladas; hábitos
metamorfoseados pero supervivientes tras engañosa máscara, esperan
y vegetan dispersos por el área provincial cordobesa.
Aquí tenemos
Valenzuela y sus arcaicas coplas marianas que los campanilleros de
antaño entonaban en las frías madrugadas otoñales por las calles
desiertas Ose. ¿Quién las recogerá si no lo hacemos nosotros? No
se busque en estás "letras" primores literarios ni
profundos conceptos: Simplicidad e alborada, espontaneidad de flor
campesina, gracia de golondrina o de ira. ¿Qué dicen, heraldos del
alba, los viejos cantores? ¿Qué cantan los mozos del pueblo a la
madre de Dios?
Para satisfacer la
curiosidad del lector y para conservar estas coplas, no dejaremos
pasar la ocasión recoger algunas, tal como todavía perduran al la
memoria del pueblo.
"En el nombre del
Padre y del Hijo
y Espíritu Santo
principio a cantar
Necesito el auxilio y la
gracia
de esta Virgen pura para
comenzar.
"Lo primero que has
de hacer cristiano
cuando te levantes con fé
y devoción;
– ¡Sea por siempre
bendito, alabado
y reverenciado el Hijo de
Dios!
"Es María la que nos
ampara
y por eso vamos con tanto
fervor
publicando a voces esta
Reina
y el poder tan grande que
le ha dado Dios.
"Los hermanos de la
Santa Aurora
por calles y plazas salen
a muñir
No le temen al frío ni
al agua
ni a las malas noches que
pasan por ti.
"Es María la fuente
de gracia
que tiene los caños de un
fino metal.
El sediento que en ella
bebiere
la misericordia no le ha
de faltar.
"Padre Nuestro que
estás en el cielo
y santificado tu nombres
feliz,
vénganos el tu reino y
líbranos
de las tentaciones del
Dragón sutil.
"Es María la fuente
de gracia
donde los cristianos bajan
a beber
aquel agua clara y
viviente
que con eficacia aplaca la
sed.
"Estás acostado
contémplate muerto,
que enterrado estás y la
cama "tiés" por sepultura
las ropas en tierra,
requiescat in pax.
"Estás acostado
si no te alevantas por tu
flojedad
por gozar el calor de la
cama
mira no se vuelva calor
infernal.
"Estaba la Aurora en
su adoratoria
haciendo oración
por la puerta se le ha
entrado un Ángel
vestido de blanco que
parece un sol.
"Es María la caña
de trigo
San José la espiga y el
Niño la flor
y el Espíritu Santo es el
grano
que allí está encerrado
por obra de Dios.
"Sacra Emperatriz
por la muerte
y pasión de tu Hijo
que el Señor nos libre
del Dragón sutil
"Si la Aurora
entrara en tu cuarto
digo que quedarás absorto
de ver una luz en tu
oscuro aposento
y un Sol tan brillante al
amanecer.
"Alegraos Sagrada
Princesa
pues ya he dado vueltas
por tódo el lugar
dando voces a los
pecadores
que el Santo Rosado
vengan a rezar.
¡"Que vamos allá!
a rezarle el Rosario a la
Aurora
y a las Tres Personas de
la Trinidad.
Fotografía de El Vinagorro
Intervención de Antonio Melero en el programa Tal como somos
Yo
nací antes de nacer. Parece una ironía. Llegué a Córdoba con seis
años. Lo que yo pasé antes de llegar a Córdoba es muy largo, pero
que muy largo. En mi lejana infancia intervino mucho la boca. Ella
era la puerta a la existencia y la sensualidad. Hay cosas de la
infancia que no puedo decir porque siendo orgánicas son bellas. Yo
lo intuí todo. En Valenzuela eran los hombres los que rezaban el
Rosario de la Aurora. Yo los escuchaba, con sus voces duras rezando
de aquella manera, que no eran rezos susurrantes, sino rezos fuertes.
A mí se me han quedado esas voces en la memoria. Yo lo recuerdo,
debido a una atención especial que yo ponía a todo.
Eran
unas voces violentas que asustaban a los niños, pero a mí me
despertó una cosa insólita por esa atención mía. Se me ha quedado
en el recuerdo el olor a aguardiente seco tan característico de
aquellas mañanas, cuando los hombres salían a rezar –porque rezar
es cosa de hombres– de una forma tan bestia y delicada a la vez
La construcción de esta vía fue solo una opción entre las tres que tenían las diferentes compañías (1) que tuvieron la concesión del enlace de Málaga con el Valle del Guadalquivir.
La primera, que recorría los términos de Casariche, Herrera, La Carlota y enlazaba con la vía Córdoba-Sevilla en Almodóvar, fue desechada por el Gobierno, que prefería que discurriera "por las poblaciones más productoras de la provincia de Córdoba", a pesar de que la longitud total del ferrocarril Málaga-Almodóvar era de 179 km.
La segunda pasaba por Casariche, Puente Genil (Puente de Don Gonzalo), Montilla y Aguilar (El informe las sitúa en ese orden). La empresa se quejaba de que "estas últimas ciudades, sin embargo, quedan siempre a 8 y 10 kilómetros respectivamente distantes del camino, a pesar de los costosísimos trabajos que exijian sacrificios poco en armonía con un resultado menos incomplejo".
La tercera, que se desviaba en Benamejí con dirección a Andújar (pasando por Valenzuela), tenía para el consejo de la compañía "muy grandes esperanzas, por el cual se atraían a Málaga los productos agrícolas de la parte mas fértil de Andalucía, junto con los abundantes y ricos minerales de Sierra Morena". Además, tenía la ventaja de que se aproximaba al interior de España, puesto que la longitud total del trazado Málaga-Andújar era de 229 km frente a los 300 que tenía pasando por Córdoba. En su exclusión por la empresa pesaron el coste más elevado de su construcción y "la traída a Málaga de los carbones minerales de Bélmez y Espiel". El trayecto que se inauguró (2) finalmente en 1865, fue el que pasaba por los términos de Aguilar y Montilla (3) .
GACETA DE LOS CAMINOS DE HIERRO,2/5/1862
Ferrocarriles Andaluces, empresa sucesora de Ferrocarril Málaga-Córdoba, terminó el trazado de la línea Linares-Puente Genil, que procuraría la salida de minerales y aceite de la provincia de Jaén por el puerto de Málaga, uno de los objetivos que tenía el fallido trazado Málaga-Andújar. En su terminación influyó la ayuda que prestó el Gobierno para paliar el paro (4).
LA ÉPOCA. 22/05/1882
Martos-Pedro Abad
La Jefatura de Obras Públicas de la provincia de Jaén propuso el 24 de septiembre de 1904 el trazado de un ferrocarril secundario (de vía estrecha) desde Martos a Pedro Abad, pasando por Santiago de Calatrava, Higuera de Calatrava, Arjona, Porcuna, Lopera, Valenzuela, Cañete y Bujalance (5).
LOS TRANSPORTES FÉRREOS. 24/9/1904
El proyecto no avanzó nada en los primeros cuatro años, pero la Ley de Ferrocarriles Secundarios de marzo de 1908 (6) dio nuevas esperanzas a esos pueblos (7). En Martos se aprueba un presupuesto extraordinario de 3.000 pesetas (8) para poder cubrir los gastos iniciales. El proyecto dejaba la estación de Valenzuela a mucha distancia del pueblo, por lo que su representante en la reunión de pueblos cooperantes amenazó con retirarse de la comunidad. (9)
Diario de Córdoba. 10/4/1908
En 1910 el marqués de Acapulco (el empresario que montó el primer tendido eléctrico a Valenzuela) afirmó que iba a llegar a un acuerdo para "la construcción del ferrocarril de Pedro Abad a Martos, sobre la base de un nuevo proyecto eléctrico a Granada lo cual puede estar hecho para primero de año (10).
Diecisiete años después citan el proyecto al referirse al ferrocarril Córdoba-Puertollano, que el Gobierno estaba promoviendo por razones de estrategia militar: la nueva vía acortaría la distancia entre Madrid y el Estrecho de Gibraltar. Los habitantes de los pueblos por los que pasaría el ferrocarril Martos-Pedro Abad apoyaban que el ferrocarril con destino a Puertollano se desviara en Pedro Abad hacia Sierra Morena para poder enlazar con los trenes de Córdoba y Madrid sin necesitar un segundo transbordo en Alcolea, que era el punto previsto por el Gobierno como inicio del nuevo trayecto. (11)
Diario de Córdoba. 12/10/1926
Finalmente, el dia 14 de febrero de 1929 publican una noticia sobre la pérdida de unos planos del ferrocarril Villa del Río-Valenzuela. (12)
En el libro de Seglares del Catastro de Ensenada no hay ninguna mención a las vías pecuarias. No aparecen ni una sola vez las palabras "cañada", "cordel", "abrevadero" ni "colada". Sí está el término "vereda", pero con el primer significado que le da el diccionario de la RAE: "Camino angosto, formado comúnmente por el tránsito de peatones y ganados"
Los
caminos que citan como límites de las parcelas son los de Baena,
Cañete, Granada, Cuadrado, Córdoba (que continúa a Santiago), La
Saladilla, San Roque, Añora y Algarve. Además nombra las veredas de
las Erillas, la Dehesa de los Potros y la Silera.
Catastro de Ensenada
El Diccionario Geográfico de España de Tomás López publicó un croquis de los caminos y las distancias, pero poco detallado y con algún error.
Geografía de Tomás López
A principios del año 1917, la Asociación general de Ganaderos del Reino reclama(1) unos antecedentes al Ayuntamiento que ya había pedido el año anterior.
El Defensor de Córdoba
La reclamación no surtiría efecto, porque cuatro año después vuelven a solicitar(2) que "se le envíen los datos de vías pecuarias que obren en el Ayuntamiento de Valenzuela". El Ayuntamiento, formado por labradores, no tendría ningún interés en informar sobre terrenos que, hacía mucho tiempo , estaba cultivados.
El Defensor de Córdoba
En 1954 se redacta un PROYECTO DE CLASIFICACIÓN DE VÍAS PECUARIAS,firmado por el mismo perito que rubrica el croquis incluido más abajo.
Valenzuela
PROYECTO
DE CLASIFICACION DE LAS VIAS PECUARIAS
MUNICIPIO:
VALENZUELA
PROVINCIA:
CORDOBA
AUTOR:
D. JUAN ANTONIO JIMENEZ BARREJON
AÑO:
1954
Es
copia literal del Proyecto aprobado por O.M.27/02/1956
(B.O.E
05-03-1956)
DON
JUAN ANTONIO JIMENEZ BARREJON, Perito Agrícola del Estado, adscrito
a la Dirección General de Ganadería, tiene el honor de proponer la
siguiente clasificación de las vías pecuarias existentes en el
término municipal de VALENZUELA, provincia de Córdoba, formulada en
virtud de Orden Superior de fecha 2 de abril del corriente año.
En
la confección del presente Proyecto, se han observado cuantas
disposiciones legales se desprenden del vigente Decreto-Reglamento de
Vías Pecuarias de 23 de diciembre de 1944.
Han
servido de base para la redacción del mismo, los datos existentes en
los archivos del Servicio de Vías Pecuarias y como elemento
supletorio, de acuerdo con el artículo 5º del precitado
Decreto-Reglamento, la información testifical practicada en la
localidad, con fecha 28 de julio del presente año 1.954.
En
su virtud, el Perito que suscribe, tiene el honor de proponer la
siguiente clasificación:
A)
VIAS PECUARIAS NECESARIAS
1ª.
CORDEL DE CORDOBA.
Entra
en este término municipal procedente del de Santiago de Calatrava,
por el pago del Barrancón.
Se
separa por la derecha el carril del Pozo Tocino y deja a la izquierda
pequeñas parcelas del pago de la Cariana, hasta llegar a las
Erillas, ya en la población.
Deja
el pueblo a la izquierda y siguiendo por el Palomar, va a cruzar el
arroyo de la Huerta y luego la Vereda de Baena a Porcuna y la
carretera.
Sale
por la derecha el camino del Barraco y tomando dentro del Cordel la
"Pista Militar", continúa hacia el Poniente por el eje del
Camino Viejo de Córdoba, dejando a la derecha el pago Calzadilla.
Se
separa por dicho lado el camino de Cañete y sigue la vía pecuaria
entre los pagos de Cerrillo de Córdoba y La Cordillera a derecha e
izquierda respectivamente.
Atraviesa
después los Junquillos y deja por la izquierda los Terreros y por la
derecha Las Albarizas, llegando a la carga de tierra, en donde se
separa por la derecha la Vereda de Bujalance.
Continúa
por los Pocitos a Cabeza de Vaca, dejando a la derecha, el Cuadrejón
Alto, los Yesares y el Algarbejo, llegando a la divisoria del término
municipal de Baena para entrar en el Descansadero de Buscavidas, que
ya está fuera de esta jurisdicción de Valenzuela. Por
el lado izquierdo se llega al Llano de las Palomas, de donde sale
hacia el Sur el Cordel de Granada y poco después se sale del término
municipal al cruzar el arroyo Carrasco, por el Puente de la Judía.
Le
corresponde una anchura legal de cuarenta y cinco varas, equivalentes
a treinta y siete metros con sesenta y un centímetros, y tiene un
recorrido dentro del término de Valenzuela de unos seis kilómetros
aproximadamente.
2ª.
CORDEL DE GRANADA.
Procede
del término municipal de Baena, entrando en este de Valenzuela por
el "Llano Palomas" y se dirige al vértice Sur del término,
sensiblemente paralelo a la divisoria con la jurisdicción de Baena.
Lleva
en su interior en casi todo su recorrido la Pista Militar y cruzando
el camino de Casasola, continúa por el expresado pago de Llano
Palomas, hasta cruzar el camino de Covatillas y entrar en la Vega de
la Casilla.
Poco
después por el Villar, en donde se cruza el carril de este mismo
nombre y deja a la izquierda la Saladilla y pago de las Blanquillas,
hasta llegar al camino de las Puertas, que se separa por la
izquierda.
Continúa
su recorrido dejando a la derecha Palomares y cortijo Salado y
después por este mismo lado el de Carrasco y Haza de Teresita, hasta
llegar al Cortijo Playares. Pasado éste se encuentra la carretera de
Baena a Porcuna, terminando en este punto la Pista Militar.
Por
la izquierda quedan las Monjas y pasada la expresada carretera, sigue
entre Carrasco y Cortijo de la Cruz para llegar al Descansadero del
Pozo del Gitano (501) que queda limitado por este Cordel y el arroyo
del Carrasco.
Poco
después sale del término municipal al cruzar la Vereda de Baena a
Porcuna, en la divisoria de la jurisdicción de Santiago de
Calatrava.
Le
corresponde una anchura legal de cuarenta y cinco varas, equivalentes
a treinta y siete metros con sesenta y un centímetros, y su
recorrido dentro del término municipal de Valenzuela es de unos
cinco kilómetros aproximadamente.
3ª.
CORDEL DE CASTRO A PORCUNA.
Entra
en el término municipal de Valenzuela en el pago de "Juan
Pérez" entre las parcelas de Francisco Serrano Gallardo y la de
Herederos de Josefa Velasco Susin por el lado izquierdo y las de Rosa
Luque Rodríguez y Antonio Sabariego Cámara, por la derecha.
Tiene
muy poco recorrido dentro de la jurisdicción de Valenzuela, algo más
de medio kilómetro, y pasa desde el término de Baena a Porcuna,
cortando el vértice Noroeste del término municipal.
Le
corresponde una anchura legal de cuarenta y cinco varas, equivalentes
a treinta y siete metros con sesenta y un centímetros.
4ª.
VEREDA DE BAENA A PORCUNA.
Procede
del término municipal de Baena y entra en Valenzuela por el Cortijo
de la Cruz, junto a la mojonera de estos términos municipales y el
de Santiago de Calatrava.
Se
dirige hacia el Norte y en un trayecto aproximado de unos tres
kilómetros, lleva como límite por la derecha, la divisoria de
Santiago de Calatrava, dejando a la izquierda las tierras de Cortijo
Nuevo. Cruza
la carretera de Baena a Porcuna y continúa después por el pago de
las Puertas, hasta dejar por la izquierda el camino de este nombre.
Entra
en el pago de Bonifá y siguiendo con la divisoria de términos por
la derecha, llega a la Cruz de las Viñuelas, donde toca a la citada
carretera, penetrando desde este punto con dirección al pueblo.
Se
separa de la carretera por la izquierda, entre pequeñas parcelas de
tierra calma y vuelve a cruzar ésta en los Llanos de Alcaire,
continuando con dirección al pueblo.
Dentro
de la Vereda, queda el Abrevadero de Pozo Nuevo y seguidamente se
separa por la izquierda el camino de Bonifá.
En
el lado izquierdo queda, junto a la Vereda, el Cementerio y frente a
él se separa el camino que conduce directamente al pueblo.
Continuando
la vía pecuaria entre pequeñas parcelas del pago de los Celeminas,
se vuelve a cruzar la carretera muy próximo al pueblo y dejándolo a
mano derecha, prosigue la Vereda hacia el Norte, sensiblemente
paralela a la carretera.
Por
la izquierda se separa el camino de la Marquesa y después se cruza
el arroyo de la Puerta [Huerta]. Y se sigue con dirección Norte,
pasa entre los pagos de Dehesa Baja y La Zorra, hasta llegar al
término municipal de Porcuna, después de haberse unido con la
carretera para cruzar el arroyo Saladillo por el Puente de Paradas.
Le
corresponde una anchura legal de veinticinco varas, equivalentes a
veinte metros con ochenta y nueve centímetros y tiene un recorrido
aproximado dentro del término municipal de unos cinco kilómetros y
medio.
5ª.
VEREDA DE BUJALANCE.
Parte
del Cordel de Castro a Porcuna dentro del término municipal de Baena
y penetra en Valenzuela entre pequeñas parcelas del pago del
Algarbe, que deja a derecha e izquierda, hasta llegar al Cortijo del
mismo nombre, encontrándose dentro de los terrenos de la vía
pecuaria el Pozo-Abrevadero del Pilarón (503).
Continúa
con dirección al Este, dejando a la izquierda el asiento del
Cortijo, y pasadas las tierras del mismo, cruza el arroyo del
Saladillo y poco más adelante el regajo del Cuadrejón, entrando en
el pago de este nombre, que deja a la izquierda y el pago de la
Pililla, que queda por la derecha.
Prosigue
hasta llegar a la Carga de Tierra y dejando a la derecha el Cuadrejón
Alyo y Pocitos, empalma con el Cordel de Córdoba.
Le
corresponde una anchura legal de veinticinco varas, equivalentes a
veinte metros con ochenta y nueve centímetros y tiene una longitud
aproximada de dos kilómetros y medio.
6ª.
COLADA DEL ABREVADERO DE LA AÑORA.
Sale
del pueblo con dirección al Sur, por la carretera de Porcuna a
Baena, con anchura de ocho metros, entre pequeñas parcelas del pago
Bonifá y llega al Descansadero de la Añora (504), al cual
corresponde una superficie aproximada de unos mil quinientos metros
cuadrados y dentro del mismo se encuentra el Pozo-Abrevadero de igual
denominación.
En
la actualidad se encuentra totalmente roturado y ocupado por D.
Francisco Bandonado [Maldonado] Arenas.
Madrid,
Año 1.954
Durante los años sesenta siguió pasando ganado trashumante: ovejas, después de la siega; toros, esporádicamente, y cabras, que generalmente eran "rubias" o "malagueñas", las de la "leche barata".
Existían tensiones entre los nuevos "propietarios" que habían ocupado las vías pecuarias cercanas con el pueblo y los vecinos, que seguían aprovechándolas para pasto de sus animales. A veces, esos labradores contrataban a una persona para vigilar la tierra y evitar su utilización. Además, los cabreros eran denunciados por la Guardia Civil, por pasar con los rebaños por las carreteras.
En Cuadernos para la trashumancia (4) estudian la situación actual de la trashumancia(5) y las vías pecuarias(6).
Se pueden consultar las de provincia en un enlace de la organización Caminos libres(7) y el mapa(8) de todas las de Andalucía.
Relación de las vías pecuarias de Valenzuela
Mapa de las vías pecuarias de Valenzuela
Fragmentos de un artículo publicado en Cronistas de Córdoba. XI.(9)
N° 3. CORDEL CAÑETE DE LAS TORRES A HIGUERA DE CALATRAVA O DE CANTARERO. Anchura: treinta y siete metros, sesenta y un centímetro (37.61 mts). Recorrido por el término de dos mil doscientos cincuenta (2.250) metros aproximadamente. Dirección general de NO. a SE Comienza en el pueblo a la salida de la Calle de la fuente. sigue a lo largo del camino de Cañete de las Torres a Valenzuela, también llamado de Los Palos, por el 'Cortijo de la Dehesilla" y el de Pozo-Mingo, ambos parcelados por el Instituto Nacional de Colonización, deja a la derecha casilla de Antonio Mata, sigue luego por el "Cortijo Meregil" y, a continuación, entra por la derecha el Cortijo del Fiscal y, por la izquierda, el de 'Peña del Pá vilo" en cuyo cortijo se separa por la izquierda del camino de Valenzuela, tomando el de Higuera de Calatrava por el cual continúa en su recorrido, llevando a derecha e izquierda el "Cortijo de Valdebenito" y luego sigue por la izquierda el de Peña de Pávilo" hasta salir al término de Porcuna, de la provincia de Jaén por el sitio "Casilla de Cerote" que queda a la derecha. Este Cordel lleva como eje o centro en todo su recorrido el camino de Cañete de las Torres a Valenzuela y a Higuera de Calatrava lleva dentro una línea de energía eléctrica, hasta que deja el camino de Valenzuela, está detentado por los propietarios colindantes quedando para paso de los ganados la anchura del camino. La vía pecuaria descrita denominada Vereda de Cañete a Higuera de Calatrava en la información testifical de fecha 4 de octubre de 1951, que sirve de base a estos trabajos y en el acta de la reunión con el Ayuntamiento y Hermandad Sindical se el asignó la anchura de 20.89 metros, equivalentes a 25 varas con arreglo a esta categoría, pero teniendo en cuenta que en los antecedentes existentes en el Servicio de Vías Pecuarias de los términos por donde continúa se trata del Cordel de Cantarero, por cuya categoría le corresponde la anchura de 37.61metros, equivalentes a 45 varas, se le asigna esta última anchura en este Proyecto de Clasificación.
N° 8. VEREDA DE CÓRDOBA A VALENZUELA. Anchura, veinte metros ochenta y nueve centímetros (20.89 m.). Recorrido por el término, cuatro mil doscientos cincuenta metros (4,250 m.) aproximadamente. Dirección general: de O. a E. Entra por el Cortijo de Aldea de Don Juan [Gil] procedente del término de Córdoba, sigue con la dirección del camino de Córdoba a Valenzuela por el "Cortijo de Mesquiteles", cruzando el arroyo de "Los Pastores", pasa por un pozo abrevadero de ganados, deja a la izquierda junto al camino dos casas del Cortijo, cruza la Vereda de Cañete a Castro del Río, sigue su recorrido por el indicado camino (actualmente desaparecido) por el "Cortijo de Puerto Alegre". cruza el Arroyo del Sendajo, sigue por el "Cortijo del Villar", limita por la derecha con la linde del Cortijo de Alcoba la Baja, línea jurisdiccional del término de Baena, sale a este término, por donde continúa hasta unirse a la Vereda de Cañete de las Torres. Esta vía pecuaria marcha en todo su recorrido por el camino de Córdoba a Valenzuela, está completamente detentada, queda la anchura del camino a su paso por el Cortijo del Mesquiteles y por el Cortijo de Puerto Alegre y el Villas, queda una senda para paso de los ganados.